COLLECCION VARIEDADES EXÓTICAS 3 PAQUETES 4 OZ GRANO
Sembrado en las montañas, este café recoge las raices más profundas del sabor y el aroma que te harán vivir una experincia inolvidable.
VARIETALES EXÓTICOS
Por ahí dicen que lo exótico tiene su gracia; que lo raro y lo distinto siempre atrae, enseña y despierta la curiosidad.
En la finca del Tío Conejo eso se sabe desde hace tiempo. Aquí nunca hemos tenido miedo de ser poco comunes, porque en la diferencia encontramos la manera de crecer cada día.
Las mañanas suelen parecerse entre sí, pero es el canto de los pájaros lo que las hace únicas. Así también pasa con el café: los granos pueden verse iguales, pero es su historia la que les da alma. Y cuando el aroma empieza a subir, los sentidos se llenan de magia y el corazón recuerda que hay cosas imposibles de describir y fáciles de amar.
No hace mucho, el Tío Conejo decidió salir de correría por el mundo. Anduvo por tierras lejanas, donde los cafetales hablan otros idiomas y el viento huele distinto. De allá trajo unas semillas curiosas Sudan Rume y Wush Wush y las sembró con paciencia en las montañas de Caldas. Hoy crecen junto al Gesha Natural, y los tres se han vuelto parte de las historias más deliciosas que contamos aquí.
El Sudan Rume Natural es el más sereno de los tres. Tiene alma de sabio: huele a hierbabuena y a menta, su cuerpo es sedoso y su acidez, como una sonrisa que se asoma sin avisar. Es un café que parece hablar bajito, pero deja huellas profundas en quien lo prueba.
El Wush Wush Natural, en cambio, nació para sorprender. Tiene espíritu de viajero y un carácter imposible de domesticar. Sabe a durazno maduro, a cáscara de limón y a vainilla que se queda flotando en la memoria. Dicen que quien lo bebe siente por un instante que el mundo se detiene, como si la taza guardara un secreto. Y el Gesha Natural… Ah, el Gesha. Ese fue un sueño sembrado con fe. Dicen que el Tío Conejo lo plantó sin saber si resistiría el sol o la lluvia, pero creyendo que los sueños no se siembran por seguridad, sino por esperanza. Con el tiempo, floreció un café que huele a jazmín y a citronela, que sabe a bergamota y miel, y que deja en la boca una alegría difícil de explicar. Es un café que recuerda que lo extraordinario no se busca: se cultiva. Así nació este combo exótico: una reunión de tres cafés tan distintos entre sí que, juntos, cuentan una sola historia: la historia de un conejo curioso que viajó lejos y regresó con el alma llena de sabores

